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EL COCINERO QUE VENCIÓ LA FRAGILIDAD

POR: DANIELA FERNÁNDEZ COMAS
“Me encanta la candela, sobre todo cuando sube si estoy flambeando algo”, es lo que responde Mauricio Bischoff Betancour cuando le preguntan que por qué le gusta cocinar. Un hombre que, con 35 años y un síndrome poco común, siempre le sonríe a quien visita su restaurante, El Garaje de Mau.
En la terraza de su casa, mismo espacio en el que improvisó su negocio, es donde recibe a quien lo visita, invitándolo enseguida a que pase a la cocina para que lo vean cocinar. “Ven, ven”, son sus dos palabras cuando su madre, Cristina, le dice que prepare un pulpo. Es claro. Quiere ser visto, por eso el ventanal que separa a la estufa del resto del restaurante. “Es estimulante que la gente lo vea y eso a él le levanta el ánimo, además le sirve a su autoestima”, explica su madre.
Mauricio nació bien, sin ningún problema. Solo hasta unos años después de nacido fue que su madre vio que algo no estaba bien. Su proceso para hablar fue lento y con él, toda una serie de comportamientos que ella creía “no eran normales”. Decidió llevarlo al médico, en donde resolvieron que era un niño autista. Pero no era así. “Al cromosoma X de él le falta una patica. Por eso lo que él tiene no es autismo, es síndrome de frágil x”, asegura su madre. “Hay una parte que él no puede hacer, como la académica, pero tú lo ves y ves a un pealo’ normal”, dice Cristina.
Y es que Mauricio no esconde su forma de ser. Es alegre, extrovertido y siempre quiere atender de la mejor manera a sus clientes. Por eso hizo un pulpo mientras su madre y yo conversábamos.
Mauricio cocina sus platos sin necesidad de leer recetas. Sus comensales afirman que su sazón es única, especial. “Se sabe todo de memoria. Nosotros nunca pensamos que lo fuera a hacer tan bien”.
Me habló de cuándo y cómo descubrió lo que él tenía, de lo que su familia ha hecho para ayudarlo a salir adelante en muchos aspectos de su vida y de cómo surgió el negocio del restaurante. “Eso se fue descubriendo a principios de los 90. Pero cuando él nació no se sabía lo que tenía. Tuvo muchas dificultades en diferentes áreas pero su personalidad lo ha hecho solventar todo muy bien”, cuenta la mamá del barranquillero, que estudió para ser chef.
Es considerado una persona ‘especial’ por su diagnóstico médico,  pero lo es mucho más por su forma de ser. “La personalidad que él tiene es una de las cosas que lo ha ayudado a salir adelante. Nosotros pensamos que estudiando Cocina le iba a tomar el doble de tiempo como en el colegio pero como todo era práctico le fue divinamente”, explica la mujer. Es por eso que todo lo que prepara lo hace sin ayuda. Sabe lo que va a hacer, cuánto de cada ingrediente debe cocinar y cómo lo va a presentar.
El pulpo que hizo estaba exquisito, y muy bien presentado. Pero no lo pude probar sin antes ver cómo lo hacía. Él insistía: “¡tienes que verme para poder escribir!”, y así fue. Entré a su cocina y todo estaba marcado. Las salsas, las verduras, el vino. Incluso habían dibujos que explicaban cómo se hace una hamburguesa, qué lleva primero y qué después. Cristina sorprendida me dijo que “es porque él retiene todo de memoria”.
Su vida académica no fue fácil, pero eso se contrarrestaba cuando de algo práctico se trataba. Fue excelente deportista y toca muy bien el piano. Pinta y, por supuesto, cocina, hobby que lo convirtió en su pasión.
Luego de estudiar una carrera en el Inca y hacer cursos cortos, en las escuelas de cocina Gato Dumas y Cocinar, Mauricio decidió comenzar a hacer almuerzos ejecutivos personalizados, pero con el tiempo los dejó y se concentró en hacer antipastos. “Con ellos ha estado en todas las ediciones de Sabor Barranquilla”, afirma su mamá, que ahora lo ayuda en su sueño hecho realidad: su propio restaurante.
“Una amiga de nosotros me dijo que por qué no montaba un restaurante en nuestro garaje. En ese momento no lo veía viable, no sabíamos cómo íbamos a hacer, pero le dimos cabeza y en menos de un mes lo logramos”, cuenta Cristina.
La felicidad que Mauricio le da a su familia es inmensa, especialmente el hecho de que hace lo que más le gusta hacer pues según su mamá “es un oficio en el que él se puede desarrollar, porque lamentablemente aquí en Colombia la inclusión laboral no es la mejor. Pero esto ha sido muy positivo y es todo un éxito para nosotros”.

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